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Causticaciones y lesiones en el ojo

En estos casos hay que tomar medidas inmediatas. Cada minuto cuenta. Este consejo es válido para numerosas lesiones oculares. Es posible evitar daños oculares irreversibles tomando las medidas adecuadas a tiempo.

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Contusión ocular

Las lesiones típicas causantes de una contusión ocular son producto de la práctica deportiva, como el squash, el golf o el tenis, abrir una botella de champán u otra bebida gaseosa que, literalmente, "salte contra el ojo".

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Ojos y embarazo

El embarazo produce cambios en toda la fisiología femenina y por lo tanto también en los ojos. Pueden producirse afectaciones oculares en embarazos normales, y en complicaciones de la propia gestación. También cabe comentar los posibles efectos adversos de los medicamentos oftálmicos durante el embarazo, y los efectos sobre el ojo del feto de medicamentos que tome la gestante.

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Oculistas, ópticos, oftalmólogos, optometristas, contactólogos, … ¿es todo lo mismo?

Un óptico u optometrista (es lo mismo una cosa que otra) es una persona que ha realizado la diplomatura en optometría, que son 3 años. Se dedican básicamente a corregir los problemas de graduación con gafas o lentillas, y a adaptar las lentillas. Por supuesto, también tienen nociones de enfermedades del ojo para remitirlas al especialista cuando las sospechen. Los ópticos que se dedican más al tema de las lentillas se denominan contactólogos, aunque no es una “subespecialidad” dentro de la optometría.

El oftalmólogo u oculista es el médico que se dedica a los ojos. Hay que hacer primero la carrera de Medicina (6 años), aprobar el examen MIR (mínimo 1 año) con nota suficiente y después hacer la especialidad (4 años). Se dedica a las enfermedades de los ojos, tanto la parte médica (en la consulta, diagnosticando y tratando con gafas, parches, colirios, etc.) como quirúrgica (es decir, operando).

¿Cómo se relacionan entre ellos ambos tipos de profesionales?
En teoría un oftalmólogo cubre todas las necesidades que puede tener una persona con sus ojos. Pero teniendo en cuenta que la mayoría de la demanda es por problemas de graduación y que no hace falta un profesional tan especializado para graduar, el optometrista está perfectamente justificado. Cuando es sólo un problema de graduación (miopía, hipermetropía y astigmatismo) en un adulto, en general lo puede solucionar un óptico sin necesidad de acudir a un oftalmólogo.

El resto de los problemas de los ojos sí necesitan de la participación de un oftalmólogo. El oftalmólogo gradúa, evidentemente, aunque esa es sólo una parte de su trabajo. De hecho, es una parte relativamente pequeña, teóricamente, y los oftalmólogos jóvenes prefieren dejar ese apartado a los optometristas. Los casos complicados o más delicados, como los niños, es recomendable que los lleve un oftalmólogo. Y por otra parte, en ciertos casos (en especial en gente joven) hay que comprobar la graduación mediante un colirio que paraliza durante unas horas un músculo dentro del ojo. Y esto sólo puede hacerlo un oftalmólogo. Y en general, como el oftalmólogo tiene una visión compleja del ojo, puede afrontar de mejor forma los casos “delicados” de graduación.

Fuente: http://ocularis.es/blog/?p=7